La cabaña de Plume(s)

una acción de territorio con múltiples posibilidades

una presencia artística los días previos al espectáculo

una aventura itinerante: tres episodios espectaculares en tres lugares diferentes

«Mi cabaña es mi refugio, mi estandarte, mi abrigo improvisado, mi observatorio.
Mi cabaña es mi propio mundo.»

Plume es una niña de unos diez años, y su mundo está amenazado. Los pájaros han dejado de cantar, han desaparecido de repente, anunciando la catástrofe.

Plume nos llama a unirnos a su lucha, a buscar la parte de humanidad que nos conecta unos con otros, para intentar salvar su cabaña y hacer regresar a los pájaros.

Pero la cuenta regresiva ya ha comenzado.

Creación 2023
Duraciones: Episodio 1: 60 min
Episodio 2: 45 min / Episodio 3: 75 min

Dirección artística: Benoît Mousserion
Composición musical: Julien Padovani
Coreografías: Laurent Falguiéras
Creación de video: Laurent Meunier
Creación y regiduría de luces: Mathieu Marquis // Erwan Crehin
Creación y regiduría de pirotecnia, SFX: Adrien Toulouse // Guillaume Robin
Regiduría general: Bérangère Pajaud
Regiduría de video: Jean-Sébastien Charrier
Regiduría de sonido: Laurent Savatier
Animación de Plume: Yorrick Tabuteau, David Legros, Maïa Frey, Léon Zongo, Cédric Lusseau, Johan Pires, Laurent Boulé
Animación de otros personajes: Bérangère Pajaud, Jean-Sébastien Charrier, François Martin, Chloé Chatham-Lawrence, Emilio Pin
Coordinación de los espíritus de la cabaña: Virginie Voyer
Coordinación de los pájaros de la cabaña: Adèle Diridolou

varios días antes
del inicio del espectáculo:
la cabaña

Plume no está. Los pájaros que rodeaban su cabaña han desaparecido; ella ha partido en su búsqueda. Ha dejado intencionadamente su cabaña abierta para que cualquiera pueda visitarla. Los espíritus de la cabaña, traviesos y juguetones, aparecen de manera improvisada en varios lugares del territorio.

la primera noche:
la desaparición
de los pájaros

Casi es de noche. Con una lámpara en la mano, Plume vaga buscando a los pájaros de su cabaña. Cuando finalmente logra encontrar el lugar donde se han refugiado, los pájaros le cuentan el peligro que han visto acercarse: ¡la cabaña está amenazada! Están dispuestos a ayudar a la niña a defenderla, pero no son suficientes; para lograrlo, deberán reunir a todos los pueblos de aves.

la mañana siguiente:
encuentro con Nahual, el gran espíritu pájaro

Plume necesita la ayuda de Nahual. Solo él puede dirigirse a todos los pueblos de aves. Llegada al lugar donde el gran espíritu pájaro despierta cada mañana, Plume baila para atraer su atención.

la segunda noche: la marcha de los pájaros

Los pueblos de aves se reúnen para caminar junto a Plume hasta su cabaña. El cortejo se desplaza por las calles, marcado por cantos y danzas. Al llegar alrededor de la cabaña, quedan solo unos minutos de la cuenta regresiva. Plume se prepara para el combate. La amenaza se acerca.

usar la imagen de la cabaña para cuestionar nuestra relación con el mundo

Durante el primer confinamiento, mi hijo construía cabañas en medio del salón, tendiendo mantas entre los sillones, la mesa y el sofá. Lo observaba y me veía a mí mismo haciendo lo mismo a su edad, como la mayoría de los niños. Se trata de un acto emancipador: construir un mundo propio fuera del mundo de los adultos. Me gustó esta idea de situarse fuera del mundo.

¿Quién más utiliza una cabaña? Personas que realizan actividades solitarias, como pastores, pescadores, jardineros, algunos artistas, poetas; personas que quieren vivir de manera diferente o que no tienen medios para habitar una vivienda convencional. Pensé en las personas sin hogar, en los campamentos de migrantes, en los 150 asentamientos precarios de Francia. También pensé en los ZADistas que luchan por proteger un espacio natural amenazado y en los chalecos amarillos que instalaron cabañas en las rotondas. Por elección o por necesidad, para protestar o resistir, siempre para protegerse, las personas que construyen, utilizan y comparten cabañas se sitúan al margen del mundo global.

Quise usar esta postura, esta imagen de la cabaña, para cuestionar nuestra relación con el mundo, para evocar el frágil equilibrio que nos protege. Porque la cabaña es también eso: una construcción frágil, realizada con los materiales encontrados en el lugar, usando solo lo esencial, y con una frontera tenue entre el exterior y el interior, entre lo privado y lo público, entre lo íntimo y lo universal.

Benoît Mousserion

Construir cabañas de todo tipo: inventar, cultivar posibilidades; sin miedo a llamar “cabañas” a refugios de palabras, de papel, de pensamiento, de amistad, nuevas formas de representar el espacio, el tiempo, la acción, los vínculos y las prácticas. Construir cabañas para ocupar el terreno de otra manera; es decir, siempre hoy, para hacerlo en colectivo.

extracto de Nos cabanes, ensayo de Marielle Macé — Éditions Verdier